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Ésto no sería un blog mío si no escribiera sobre compras en la red. Pues bien, han sido ya 16 días y aún no llega una de mis órdenes de JPqueen. Por el método SAL (que es el estándar internacional) es el máximo de tiempo que se ha tardado un paquete en arribar desde Japón; como para un peruano siempre estará de moda echarle la culpa de todas sus desgracias a lo que esté de moda en ese momento, y en vista de que la hipótesis del complot fujimontesinista ya quedó casi en el olvido, culpemos pues al paro nacional de hoy. Que nada habrá que tenido que ver con el asunto, pero en fin…

Vamos por partes. En esta orden tenía un par de antologías de manga de Katekyo Hitman Reborn, un doujinshi y un par de llaveritos de la línea Charamate de Movic de la misma serie (así que por allí se notará cuál es el fandom que me está interesando en este momento), y el segundo volumen de Shoujo Sect por Kurogane Kenn, un pedido para mi hermano. Curiosamente, ese volumen de manga figuró como out-of-stock en JPqueen durante un año, me parece, pero cuando yo lo pedí se tardaron cosa de un mes en conseguir una copia (y fue una sola copia la que trajeron, por cierto). Siempre me he preguntado si se trata del poder de las cuentas premium en este sitio… Otra cosa que me hace preguntarme es la oficina de correos. En ocasiones me han entregado hasta 3 paquetes distintos, enviados desde diversos países y en diferentes fechas, con lo que más parece que se dedican a esperar a que se me junten varios pedidos para entregármelos todos juntos. Y me pregunto porqué, puesto que no es como si por acumular paquetes me fueran a dar Puntos Bonus y, por otro lado, la oficina de correo está cruzando la calle, a 10 segundos de nuestra casa. No le creeré al cartero si me dice que se complicó la vida trayéndome todos esos paquetes en cajas desde el otro lado del distrito.

Dejando de lado mis historias postales, viene el asunto del paro nacional. A diferencia de lo que ocurriría hace un par de décadas, en la capital los paros ya no concitan tanto la atención: la mayor preocupación de la población es ver cómo conseguir transporte para poder llegar a sus centros de estudio o al trabajo. El interior del país siempre se ha sentido como una especie de polvorín que puede explotar con la menor chispa, especialmente el sur… No es de extrañar entonces que los incidentes se hayan registrado en provincia. Supongo que en la capital la situación que puede pintar cómo fue este 9 de julio está en lo que le dijo un profesor a la clase de mi hermano, vénganse como puedan. Y es que en la misma capital los paros que organice la CGTP se sentirán sobre todo en la falta de transporte público, pero para los que vivimos en los conos se trata de unas experiencias que ya lindan con el deporte de aventura. Las compañías de transporte público no suelen detenerse, pero los grupos de manifestantes tienden a bloquear las vías de ingreso a la capital. Es bien sabido que en el Perú, cuando hace falta que alguien se encargue de algo, presto aparecerá una persona o un grupo para proveer de lo que falte. Así que cuando hay paros o manifestaciones tenemos servicio de traída de piedras de construcción, con todo y el camión que se encargará de dejar regadas las rocas a lo largo de varios metros de las carreteras, y hasta se podría jurar que se encargan de equiparte con tu palo en la mano derecha y tu objeto contundente punzocortante (o romo, de repente) en la izquierda. Si recuerdan los problemas por los parques zonales que se disputaban los municipios, aparecían en esas manifestaciones anónimos individuos (en grupos que se contaban por las docenas) que más parecían bárbaros salidos de una aventura de Calabozos y Dragones, ya que además de romper todo lo que se encontraban a su paso tomaban botín de guerra, traducidos en los celulares y otras cosas de valor de las personas a las que atracaban espontáneamente.

Pero volvamos al asunto del paro. Por lo general, salir a estudiar o a trabajar desde un cono de la ciudad a la capital en día de paro representa intentar tomar carro mucho antes que lo normal, viajar como en lata de atún porque todos los demás pasajeros habrán tenido la misma idea y querrán llegar lo antes posible a sus respectivos centros, y arriesgarte a que entrando a la zona urbana de la capital te ganes con alguna piedra hábilmente lanzada por un anónimo manifestante, todo con la poco deportiva intención de romper las ventanas de los buses y darle, de paso, a algún pobre diablo. Oh, pero claro, todo lo anteriormente mencionado sólo se da si es que la policía logra despejar los metros y metros de carretera bloqueadas con materiales de construcción sacados de quién sabe dónde y llantes ardiento (y contaminando, de paso). Si de casualidad consigues llegar a la capital con tu integridad física en una sola pieza, entonces tu principal preocupación será no cruzarte con otro grupo de manifestantes marchando por la calle; aunque los grupos grandes vienen acompañados por contingentes policiales, quién sabe, siempre queda la posibilidad de que a ti te toco justamente el que no tenía tombería con ellos. Si no reaccionaste con rapidez y te escapaste por la vía lateral o corriste para el otro lado, lo más probable es que tengas que despedirte de todo objeto de valor que cargues encima, y de repente hasta abajo, porque los zapatos y zapatillas siempre han sido prenda de vestir de alta demanda en el mercado. ¡Deporte de aventura, que les digo!

Pero la situación en nuestro distrito fue bastante tranquila. Los manifestantes marcharon por las calles antes de mediodía y venían escoltados por un buen número de policías; no he visto las noticias, pero si en un lugar pequeño y con poco movimiento como este distrito se tomó esas precauciones, imagino la situación en la capital, en donde se anunció que a falta de policías saldrían las Fuerzas Armadas. Y para terminar con esta entrada… Mi hermano llega a la casa cerca de las 11:30 de la noche. Como estudia en el centro de la capital espero que tenga alguna crónica sobre cómo estuvo la cosa por allá… Si su instituto suele cancelar las clases cuando hay partidos de fútbol en el Estadio Nacional, puedo imaginarme qué puede pasar durante un paro nacional de la CGTP. No, los trabajadores de los gremios no serán miembros de las barras bravas de fútbol, pero bien que se les parecen.

[PD.] Lo olvidaba. Arreglé las páginas del blog para que el menú (en el sidebar) se viera mejor organizado. Las mañas del wordpress y el PHP todavía son un misterio para mí, pero creo que nos vamos entendiendo. ¿Que debería estar estudiando para mi examen de alemán del viernes? Oh, sí, definitivamente. Pero dar un examen de alemán es una de las cosas que menos me emocionan en este mundo, y además mañana temprano tengo que ir a trabajar y veré muchos mocosos engreídos. Dejen que me relaje escribiendo en mi blog y viendo pedacitos de códigos de programación, entonces.





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